Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó el acuerdo alcanzado hoy con Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, de poner en marcha el programa de cooperación sobre seguridad fronteriza y aplicación de la ley.
En redes sociales, la jefa del Ejecutivo federal señaló que este programa fue resultado de varios meses de trabajo y que está basado en cuatro ejes: reciprocidad; respeto a la soberanía e integridad territorial; responsabilidad compartida y diferenciada, así como confianza mutua.
“Durante el encuentro cordial con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, acordamos el programa de cooperación sobre seguridad fronteriza y aplicación de la ley, luego de varios meses de trabajo. Está basado en cuatro ejes: Reciprocidad; respeto a la soberanía e integridad territorial; responsabilidad compartida y diferenciada, así como confianza mutua”, escribió.
Le gritan SOS a Rubio para que intervenga en México
En una reunión de una hora y 38 minutos se definió la política de seguridad de México y Estados Unidos. Este miércoles, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió en Palacio Nacional con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, bajo un fuerte dispositivo de seguridad.
En punto de las 9:50 de la mañana, el canciller Juan Ramón de la Fuente recibió a la mano derecha del presidente Donald Trump, Marco Rubio.
En la calle Corregidora arribaron camionetas blancas blindadas y personal del Servicio Secreto de los Estados Unidos, marcando el inicio de una jornada que, pese a la formalidad de los discursos oficiales, estuvo acompañada de protestas ciudadanas que solicitaban la intervención de Estados Unidos sobre el territorio nacional.
“Será una reunión muy cordial”, había anticipado Sheinbaum minutos antes, subrayando que el encuentro buscaba refrendar la cooperación bilateral bajo los principios de respeto a la soberanía, reciprocidad, responsabilidad compartida y confianza mutua. No era un matiz menor: la Presidenta quería dejar claro que México no cedería terreno en la defensa de su integridad territorial.
En el Salón Leona Vicario aguardaban ya figuras clave de ambos gobiernos: Roberto Velasco, jefe de la Unidad para América del Norte; Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación; Omar García Harfuch, titular de Seguridad; el gobernador de Puebla, Sergio Salomón Céspedes Peregrina; y el comisionado del INM. Del lado estadounidense, acompañaba al secretario de Estado el embajador Ronald D. Johnson, quien ha sido pieza central en los últimos ajustes de la relación bilateral.
El menú de la reunión estuvo dominado por un objetivo central: echar a andar el “Programa de Cooperación sobre Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley”, un mecanismo binacional diseñado para enfrentar delitos transnacionales, con énfasis en el combate al crimen organizado, el tráfico de armas y los flujos migratorios irregulares.
Mientras adentro los equipos discutían sobre coordinación y responsabilidades diferenciadas, afuera las calles reflejaban otra narrativa. Grupos de ciudadanos levantaban pancartas y consignas que resonaban frente a las puertas del Palacio: “¡SOS Marco Rubio!” y “¡No a la narco democracia!”, en un intento por captar la atención del visitante y colocar la crítica en el escenario público.
A las 11:38 de la mañana, tras una hora con 38 minutos de reunión, la comitiva estadounidense salió del recinto.
No hubo declaraciones inmediatas, pero las señales fueron claras: tanto México como Estados Unidos buscaban proyectar que la cooperación en seguridad se mantenía firme, aunque no exenta de tensiones.
La visita de Marco Rubio, más allá de los comunicados oficiales, deja una postal que combina diplomacia, símbolos y tensiones sociales.
Tomada de El Universal

